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La necedad de simular

Emilio Muñoz Berruecos
La Jornada de Oriente Tlaxcala
2 de febrero de 2016

Los gobiernos han generado una gran distancia con la ciudadanía a la que se deben y de la misma realidad, sus discursos públicos se basan en una construcción ficticia a partir de estadísticas que muestran un país o estado positivo. En dicha realidad ficticia cualquier elemento que se considere negativo es atribuido a un actor externo o por la mala intención de un sector de la ciudadanía que no tiene otro objetivo que desprestigiar a los gobiernos en turno. Para que no haya lugar a dudas de que los datos gubernamentales son los “correctos”, se eliminan las posibilidades del diálogo y el cuestionamiento, en ese sistema únicamente caben las voces que estén dispuestas a aceptar las “verdades” gubernamentales.

Esa actitud gubernamental ha impedido que nuestro país y por supuesto el estado de Tlaxcala logren enfrentar de manera eficaz y desde sus potencialidades los múltiples problemas que vivimos y que no son ninguna invención. Es claro que en una época de la globalización, las amenazas dependen de muchos factores externos, pero es de tontos señalizar que de ello depende la vida local. Es justo en los contextos globalizados que los espacios locales deben fortalecerse, pues ello minimiza riesgos y potencializa las posibilidades de éxito. Desafortunadamente los gobiernos en sus diferentes niveles han preferido utilizar una estrategia de parasitismo y dejar de lado un verdadero compromiso por el desarrollo de sus pueblos y por la erradicación de sus problemas.

Por si no fuera suficiente el hecho de que sus lecturas son irreales, suele repetirlas hasta el hartazgo, como esperando que una mentira dicha mil veces se convierta en una “realidad”, pero ello no puede ser así, en tanto la verdad está a la vista de la ciudadanía y en tanto que muchas de esas realidades nos lastiman. El 29 de enero del año en curso el gobierno del estado de Tlaxcala volvió a emitir un comunicado a través de los medios impresos y electrónicos de comunicación, en él vuelve a presentar cifras alegres, con las que simula los “grandes logros” frente a la trata de personas.

Según el gobierno de Mariano González Zarur, su combate a las redes de trata es un éxito porque ha obtenido 12 sentencias condenatorias, si dividimos el número de sentencias entre los cinco años que ha gobernado, el resultado es de 2.4 sentencias por año. Según Yury Fedotov, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el hecho de que en los países existan menos de 10 condenas “ilustra un nivel de impunidad que es inaceptable y resalta el hecho de que –por el momento– los traficantes se están escapando con sus crímenes”. Esta afirmación que Yuri Fedotov hace a los países, es válida también para lugares como Tlaxcala, donde el gobierno ha tenido conocimiento de 185 casos, de acuerdo con datos obtenidos, vía acceso a la información, lo que muestra un alto número de casos que han quedado sin acceso a la justicia.

El comunicado gubernamental señala que se han rescatado 211 víctimas de trata, mediante acceso a la información hasta el 24 de agosto de 2015 el número de víctimas canalizadas a la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) fue de 15 personas, si este último dato no tuvo cambios quiere decir que 196 personas quedaron en desprotección. Hay que recordar que a pesar de que la Estrategia Estatal contra la Trata y su Plan Sexenal señalan que el gobierno de Tlaxcala debe construir refugios especializado para proteger y atender a las víctimas de trata y a sus hijos, esto no ha ocurrido.

Se señala que como parte de los “logros” del gobierno se clausuraron 264 establecimientos dedicados a la trata. De acuerdo con el artículo 6 de la Ley de Extinción de Dominio para el Estado de Tlaxcala, “la extinción de domino es la pérdida de los derechos de la propiedad de los bienes, así como la declaración de la inexistencia de derechos sobre los bienes producto del delito”. Además, con base en el artículo 7 se ejerce cuando “sean instrumento, objeto o producto del delito… estén siendo utilizados para la comisión de delitos por un tercero”. Vía acceso a la información se reconoce que hasta mediados del año pasado no había una sola propiedad extinguida. Respecto del número de operativos y la forma de realizarlos, aún quedan muchas dudas, entre ellas: ¿De verdad se realizan en lugares donde hay indicios de trata? ¿Hay procesos previos de investigación para la detención de responsables? ¿Se clausuraron por trata o solo fue por procesos administrativos o de salubridad? ¿Por qué si los establecimientos estaban dedicados a la trata no se han extinguido?

En el tema de prevención vemos que la política pública diseñada duerme el sueño de los justos. De 13 acciones establecidas en el nivel primario y secundario en el Plan Sexenal, seis implican participación de la Secretaría de Educación Pública; en un sondeo realizado a personal directivo en 27 escuelas de 15 municipios en el sur de Tlaxcala, se encontró que el 81 por ciento reconoce la existencia del delito en el municipio y el mismo número señaló que la Secretaría de Educación Pública no ha implementado un modelo de información sobre las causas y consecuencias de la trata de personas dirigidas a las y los estudiantes.

A este análisis hay que agregar el contexto de desaparición de mujeres, la aparición de ellas golpeadas o muertas, lo cual no puede atribuirse a factores externos, sino a la ausencia de una política pública que genere el respeto a la vida e integridad de las mujeres.

El autoelogio suele ser un mal de tontos y la estrategia de gobiernos simuladores que neciamente intentar imponer falsas verdades. Ello lo vuelve responsable de que este y otros delitos persistan dañando la vida de muchas personas.


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