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El Privilegio de las minorías

Emilio Muñoz Berruecos
La Jornada de Oriente Tlaxcala
17 de febrero de 2016

En su visita a México, el papa Francisco ha mencionado que “buscar el privilegio o beneficio de las minorías en detrimento del bien de todos se convierte en terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia…”. Lo dicho no es nuevo, desde las diversas voces sociales se ha insistido infinidad de veces que la voracidad del sistema económico que enriquece a unas cuantas familias significa el empobrecimiento de millones de personas. México, país lleno de riqueza en muchos sentidos, ha sido mercantilizado y colocado en un gran mercado donde se ofertan los recursos y las personas mismas, donde los más perjudicados son quienes más han sido empobrecidos.

La mayoría de problemáticas que vivimos tiene que ver con un sistema económico que ha quitado del centro a las personas y pueblos, para colocar la acumulación de riqueza y la ganancia. Así, no importa si el narcotráfico o la trata de mujeres implica la deshumanización de las personas y su mercantilización, lo que importa en el actual sistema económico es la acumulación de la riqueza, en torno a ello se mueven las piezas mediáticas y políticas. Desde esta perspectiva, la detención de narcotraficantes ubicados en el imaginario público como los más buscados, termina resultando un gran espectáculo televisivo y mediático que jamás lleva a la desestructuración de las redes, quizá porque de ser así habría que detener a funcionarios públicos que son parte de ello, se trata de simular, no de arrancar el problema de raíz, porque ello implicaría la pérdida de millones de dólares para una minoría.

Los procesos de industrialización y sus grandes afectaciones ambientales han generado el enriquecimiento de unos cuantos, personas que ni siquiera viven las devastaciones y efecto de los territorios contaminados. No son los grandes mineros quienes quedan con los territorios envenenados, los recursos devastados y las afectaciones a la salud. Aquí mismo en Tlaxcala puede constatarse, los procesos industriales detonados en los años setenta son responsables de la muerte de los dos principales afluentes del estado, también son responsables de las afectaciones a la salud de mucha gente que sufre cánceres y otro tipo de enfermedades. ¿Quiénes fueron realmente los beneficiados? ¿Tienen los dueños de las empresas algún tipo de afectación que su actividad industrial generó? ¿Qué han hecho para resarcir los daños ambientales y de salud en las poblaciones? ¿Por qué si ha quedado claro que estos modelos industriales generan muerte, los siguen impulsando los gobiernos actuales?

El actual sistema económico nos presenta el tener como una gran tentación para la anulación del ser y de la dignidad de las personas; el que tiene el mejor carro es la persona que vale más; quien tiene la mayor riqueza, no importa si es producto del narcotráfico, la industria depredadora o la trata de mujeres, es la persona más admirada; el hombre que más riqueza ha acumulado, no importa si eso implico la explotación humana, es el modelo a seguir de millones de personas. El ser, la existencia trascendental, los derechos humanos y la vocación de servicio quedan invalidados frente al actual sistema económico.

Si como pueblos somos incapaces de recuperar nuestro sentido de servicio, desarrollo conjunto, de solidaridad, autoprotección, honestidad e identidad, entonces estaremos condenados a que el sistema económico nos convierta en meros medios, en consumidores y mercancías. La tarea histórica es entonces la de visibilizar la dignidad del ser persona y pueblo, la de oponernos a que el privilegio de unos cuantos represente el detrimento de millones de personas.

Las palabras del papa Francisco son un señalamiento directo a quienes operan las estructuras de deshumanización y mercantilización, sin embargo, no considero que tengan algún efecto para cambiar su rumbo de acción, pues sistemáticamente han mostrado su tendencia a los privilegios. ¿Qué puede decir un presidente que es resultado de la utilización de la condición de pobreza de la gente? La figura presidencial encarna el cinismo de esos pocos que se ven privilegiados y quienes operan decisiones que afectan a millones y millones de personas, tal como lo hizo con las reformas estructurales.

El sistema de privilegios se va estructurando y extendiendo, sus redes llegan a todos los niveles de gobierno, va desde el presidente de la República hasta los funcionarios municipales; va desde las fuerzas federales hasta las policías municipales corrompidas; va desde los grandes narcotraficantes hasta las redes de trata que se asientan y toleran en las comunidades; desde las transnacionales hasta las empresas estatales que generan explotación. Todos ellos son los pocos privilegiados que construyen un sistema de control y manipulación para mantener sus privilegios.

Como bien lo señalara Paulo Freire en sus obras, el proceso de liberación no puede venir de los opresores, son los oprimidos que en un proceso de toma de consciencia y de manera colectiva se tienen que liberar. Las palabras del papa Francisco, si bien muestran un señalamiento en la responsabilidad a la clase económica y política, también pueden interpretarse como un llamado a la liberación de los oprimidos, quienes anhelamos un mundo sin violencia, explotación ni discriminación. No es el corazón de los pocos privilegiados que puede llevarnos a un mundo diferente, es el buen corazón de las personas y pueblos organizados, quienes tenemos que optar por la vocación de servicio y el bien común.


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