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Se acerca el 8 de marzo

Emilio Muñoz Berruecos
La Jornada de Oriente Tlaxcala
2 de marzo de 2016

Se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no hay que olvidar que esta fecha surge como símbolo de un proceso histórico de la lucha de muchas mujeres para que les fueran reconocidos sus derechos, especialmente los laborales. Cuando una autoridad “celebra” el Día Internacional de la Mujer regalando flores, utensilios de cocina, realizando festivales o dando el “día libre”, borra de un tajo la lucha de cientos de mujeres e impide la continuidad de la reflexión en torno a la situación actual de las mujeres, las violencias que actualmente se viven, los derechos pendientes, la desigualdad de género, etc.

Los gobiernos en sus distintos niveles poco tienen que decir en torno al avance del cumplimiento de sus derechos. La desaparición de mujeres y niñas en Tlaxcala, la imposibilidad del acceso a mecanismos de protección y prevención de la violencia de género son una muestra clara de que el tema de género no es relevante para la actual administración estatal ni las municipales.

Quizá la mejor manera en que podamos honrar la memoria de las miles de mujeres que han luchado y siguen luchando por el reconocimiento de sus derechos, es justamente visibilizando los pendientes que la sociedad y gobiernos tienen para el respeto de la dignidad de toda mujer y niña.

Para tener una idea de la situación de violencia que viven las mujeres de Tlaxcala, basta mirar las estadísticas que arrojan algunos estudios.

En noviembre de 2014, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que en Tlaxcala “las mujeres más expuestas a la violencia de cualquier agresor son las de 30 a 39 años de edad; 67.1 por ciento de ellas ha enfrentado al menos un episodio de violencia o abuso”.

En 2013, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió el “Informe Especial sobre el Estado que guardan los Derechos Humanos de las Mujeres Internas en Centros de Reclusión de la República Mexicana”, donde se señala que en el Centro de Reinserción Social Regional de Apizaco en Tlaxcala, las internas sufren maltrato (amenazas, humillaciones y discriminación), deficiencias en la alimentación y no les brindan apoyo a los menores de edad que viven con sus madres para que accedan a los servicios de guardería y educación básica.

A través del seguimiento de notas periodísticas impresas y electrónicas que realiza el Colectivo Mujer y Utopía, de 2011 a 2015 se identificaron 53 feminicidios en Tlaxcala.

El problema de la trata de mujeres y niñas en Tlaxcala sigue siendo grave, en los últimos años creció de 23 a por lo menos 35 municipios del estado; de las 185 denuncias que el gobierno del estado de Tlaxcala ha recibido por trata de mujeres, sólo se han alcanzado 12 sentencias; según información del gobierno del estado, se han rescatado 211 víctimas.

Por si los anteriores datos no fueran suficientes, por la vía de los hechos vemos que las niñas desaparecen y que no existen mecanismos eficaces para su búsqueda. El caso de Karla Romero Tezmol, niña de 11 años de edad, desaparecida en San Pablo del Monte, muestra claramente cómo no se activan de manera rápida los mecanismos de búsqueda como es la Alerta Amber, misma que fue activada hasta 21 días después, cuando sabemos que una persona puede ser trasladada fuera del país en menos de 24 horas. En las denuncias de los casos de mujeres desaparecidas, al igual que las mujeres tratadas, la Procuraduría levanta actas circunstanciadas y no averiguaciones previas, es decir, no hay investigación.

Además de lo anterior, que refleja parte de las violencias más graves que viven las mujeres en Tlaxcala, existen otros temas que no han sido visibilizados: la violencia en los hogares, la violencia laboral, el acoso, la violaciones, la falta de paridad política, etc.

El 8 de marzo implica también un cuestionamiento a los hombres, pues desde las masculinidades hegemónicas y el machismo somos responsables de que persista esta realidad en la que los derechos de las mujeres no puedan vivirse plenamente; no se trata de que los hombres digamos “Feliz Día de la Mujer”, se trata de que revisemos nuestras actitudes y cómo a partir de ellas reproducimos las violencias e impedimos el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, no se trata de felicitar, sino de respetar derechos.

Veremos si en el marco del 8 de marzo el gobierno, en sus diferentes niveles, es capaz de reconocer las graves violaciones a los derechos humanos de las mujeres, esta realidad en las que las mujeres siguen desapareciendo, siendo asesinadas o siendo víctimas de explotación sexual. O veremos si continua con esta actitud simuladora donde minimiza la realidad, realiza espectáculos, presenta cifras alegres y reconocimientos, culpabiliza a las víctimas y criminaliza a la protesta.

Se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y en él hay poco que celebrar y mucho por exigir.


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