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8 de marzo, de aquí en adelante ni una más

Emilio Muñoz Berruecos
La Jornada de Oriente Tlaxcala
11 de marzo de 2016

Es evidente que el problema de la violencia hacia las mujeres persiste en el estado de Tlaxcala, su desaparición, muerte por razones de género o explotación sexual son temas que la actual administración dejará como pendientes. Ahora ha quedado evidenciado que el reconocimiento que decía tener a estos problemas no fue más que parte de un discurso político. Asumir un compromiso verdadero ante un problemática, implica poner todos los recursos disponibles de una administración y eficientarlos en la resolución de las problemáticas.

Los casos de jóvenes desparecidas son resultado de la simulación gubernamental, de su impunidad, pues a pesar de que existen leyes, planes, programas y estrategias que les obligan a actuar, no se ha hecho prácticamente nada.

El 8 de marzo pasó en medio de fuertes críticas hacia el gobierno, las consignas feministas de “No quiero que me felicites, quiero que respetes mis derechos”, son una voz cada vez más fuerte y ¿cómo no sumarse a ellas? Cuando hechos como los ocurridos en San Pablo del Monte, donde desaparece una joven de 20 años de edad para luego aparecer asesinada y desaparece otra niña, Karla Romero Tezmol con apenas 11 años, confirman que en Tlaxcala no se garantiza el derecho a vivir libres de violencia.

Queda claro que las posibilidades de acceso de justicia en el estado de Tlaxcala no funcionan, ya sea por el desconocimiento de los procedimientos o por una incapacidad institucional. Hoy la procuradora se ha visto obligada a dar una voz por el caso de Karla, ello debido a la presión pública que han ejercido familiares y organizaciones sociales. Ella señala que está dispuesta a comparecer ante el Congreso del estado, esperamos que esta disposición sea respaldada por el jefe del Ejecutivo; ha declarado ante los medios de comunicación que la Procuraduría “ha cumplido debidamente con las diligencias que le corresponden, bajo el estricto esquema de investigación”, si lo que dice la procuradora es verdad, entonces ella misma está reconociendo que sus procedimientos son ineficaces y que es urgente revisarlos y modificarlos. Y es que la niña Karla no es el único caso pendiente, también está el caso de la joven de 16 años, Nancy Corona Romero, desaparecida desde el 31 de diciembre de 2013, respecto a este último caso la familia guardó el “sigilo y delicadeza” que hoy la procuradora pide a los familiares de Karla. El resultado en ambos casos es el mismo, siguen desaparecidas.

¿Por qué razón las mujeres, independientemente de su edad, deben ser inmediatamente buscadas ante su desaparición? Porque Tlaxcala es un territorio donde en las últimas décadas han proliferado las redes de trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual; porque en el último periodo de gobierno hay 185 denuncias por trata; porque en el diagnóstico realizado en 2013 por la Comisión Nacional de Derechos Humanos se reportan 194 mujeres víctimas de trata, colocando a Tlaxcala como el cuarto estado; porque algunos de los tratantes más buscados en Estados Unidos son de origen tlaxcalteca. Todo lo anterior, sumado a la falta de acción de las instituciones de gobierno para modificar un sistema machista que considera que los cuerpos de las mujeres pueden ser tocados, violados, mercantilizados o asesinados, debería ser suficiente para modificar cualquier procedimiento, ley o lo que sea necesario para salvaguardar la integridad de las mujeres y niñas.

Hace bien el Congreso del estado en mandar a llamar a comparecer a la procuradora sobre el caso de la niña Karla; sin embargo, no es suficiente porque no hay que mandar a traer a la procuradora por un solo caso, es momento de llamar a la procuradora para que rinda cuentas sobre todos los casos de mujeres desaparecidas y víctimas de trata en la actual administración, y aun esto se queda corto, porque también es necesario que se llame a cuentas a todos y cada uno de los responsables de implementar las leyes y políticas públicas que permitan vivir una vida libre de violencia y de explotación sexual, porque es su inacción la responsable de la actual situación que están viviendo las mujeres de nuestra entidad.

Estos hechos también han dejado en claro que ser mujer no necesariamente implica tener una sensibilidad por sus congéneres, diputadas que se abstienen de mandar a comparecer a la procuradora ante estos casos, una procuradora que no agiliza procesos para salvaguardar la vida de las mujeres o para permitirles el acceso a la justicia, una directora del Instituto Estatal de las Mujeres que brilla por su ausencia y de quien no conocemos declaraciones respecto a estos temas.

¿Por qué la ciudadanía tendríamos que sumarnos a estas luchas de las mujeres desaparecidas, asesinadas o explotadas sexualmente? Primero porque es un derecho y un deber ciudadano hacer algo frente a las injusticias o situaciones que violentan la vida; además porque ha quedado claro que para los diversos gobiernos en turno, independientemente del partido, la agenda por la dignidad de las mujeres sólo estará presente en la medida que la ciudadanía organizada lo exijamos; finalmente, porque las problemáticas referidas en este artículo son una realidad cada vez más cercana.

Quizá este año será recordado como el primero en que familiares de las mujeres desaparecidas, organizaciones, colectivos y personas solidarias rompieron el silencio y salieron a las calles para protestar por la grave situación que estamos viviendo, para responsabilizar al gobierno y para exigir que a partir de ahora se actué desde el poder del Estado para garantizar una vida libre de violencia.

Desde este artículo nos sumamos a la exigencia para la aparición con vida de la niña Karla Romero Tezmol, la joven Nancy Corona Romero y todas las mujeres que se encuentran desaparecidas, también nos sumamos porque accedan a la protección y justica todas las mujeres víctimas de trata ¡Ni una más!


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